viernes, 15 de febrero de 2013

Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución


Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución
Cuatro millones de mujeres y niñas son ofertadas en el mercado mundial de la prostitución. Cada año ½ millón de turistas sexuales llega a Tailandia, a los que hay que sumar los 4,6 millones de tailandeses que hacen uso sexual de las mujeres. En nuestro país, se estima, que 1.200.000 hombres acuden a diario al mercado prostitucional.

Tales prácticas son designadas como actividades de ocio, como típicos y meros entretenimientos masculinos.

La impunidad y tolerancia social hacia el consumo sexual de mujeres es indisociable de un sistema de organización social patriarcal que estatuye privilegios masculinos a consta de nuestra indemnidad.

Ser abolicionista significa optar por un modelo normativo y social encaminado a deslegitimar las prácticas masculinas de consumo sexual de mujeres y reclamar acciones políticas encaminadas:

• A desarticular la industria del sexo y al proxenetismo.
• A desmovilizar y reprobar las prácticas de los prostituidores, sin cuyo dinero sería imposible la subsistencia del mercado prostitucional.
• A garantizar la vida e integridad de las mujeres que superviven en prostitución, mediante medidas de protección e integración social.

Por el contrario cuando una sociedad reglamenta la prostitución, organiza el mercado de la “carne”, al tiempo que instituye un sistema de valores y un mensaje inequívoco: es legítimo el uso comercial del cuerpo de las mujeres.

Las políticas pro regulación o legalización lejos de favorecer a las mujeres prostituidas, representan la confirmación institucional de un modelo social que garantiza el uso colectivo sobre una clase de mujeres, las más desfavorecidas y excluidas socialmente.

El compromiso con la igualdad entre sexos es una apuesta sin excepciones a la consecución de tal objetivo y una cosa es que convivan y pervivan conductas contrarias a ese derecho y otra muy distinta es que el modelo social por el que se opte institucionalice, normativice y autorice tales conductas, tal y como proponen los reglamentaristas.

http://www.aboliciondelaprostitucion.org/

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